Publicado el marzo 15, 2024

La sincronización real con proveedores no se logra con tecnología, sino diseñando un ecosistema de colaboración basado en riesgos y beneficios compartidos.

  • Los contratos colaborativos y la gestión de inventario VMI son pilares para una cadena de suministro resiliente.
  • La protección de datos y la evaluación por métricas objetivas son cruciales para construir una confianza duradera.

Recomendación: Audite su modelo de gobernanza de proveedores actual para identificar si se basa en transacciones o en una verdadera arquitectura de colaboración.

En la gestión de la cadena de suministro, la palabra «integración» se usa a menudo como sinónimo de implementar un nuevo software ERP o un portal para proveedores. Muchos directores de compras invierten millones en tecnología esperando que la producción se sincronice como por arte de magia, solo para descubrir que los silos persisten, las entregas fallan y la desconfianza sigue siendo la norma. El problema es que se enfocan en las herramientas y no en la arquitectura de la relación. Se habla de compartir previsiones, pero el miedo a exponer datos confidenciales frena cualquier avance real. Se busca agilidad, pero los contratos rígidos anuales impiden cualquier adaptación a la volatilidad del mercado.

La mayoría de los enfoques se quedan en la superficie: mejorar la comunicación, alinear objetivos. Son consejos bienintencionados, pero inútiles sin un sistema que los respalde. Pero, ¿y si la clave no fuera «hablar más» con los proveedores, sino rediseñar las reglas del juego? ¿Y si la verdadera sincronización no dependiera de la tecnología que se usa, sino del modelo de gobernanza que la sustenta? Este es el cambio de paradigma que proponemos: pasar de una gestión de proveedores transaccional a una orquestación de socios estratégicos.

Este artículo no es otro manual sobre cómo usar un software. Es una hoja de ruta estratégica para construir un sistema de colaboración real. Exploraremos por qué los contratos flexibles son su mejor seguro contra las crisis, cómo compartir datos de forma segura, cuándo tiene sentido que su proveedor sea el dueño de su inventario (VMI), y cómo usar métricas para fortalecer la colaboración, no para castigar. El objetivo es transformar su cadena de suministro en un equipo unificado, resiliente y sincronizado, donde el éxito es mutuo y los riesgos, compartidos.

Para guiarle en esta transformación, hemos estructurado este análisis en puntos clave que abordan los desafíos y oportunidades más críticos de la colaboración moderna con proveedores. A continuación, encontrará un desglose de los temas que cubriremos en detalle.

¿Por qué los contratos colaborativos resisten mejor las crisis que los contratos rígidos?

Los contratos tradicionales, basados en precios fijos y términos inflexibles, son como un casco de barco de hierro: parecen fuertes en aguas tranquilas, pero se quiebran ante el primer iceberg. Una crisis en la cadena de suministro, ya sea una pandemia, un conflicto geopolítico o una simple disrupción logística, expone su fragilidad. Estos contratos incentivan a cada parte a proteger sus propios intereses, a menudo a expensas del otro, generando disputas, retrasos y sobrecostes. En cambio, los contratos colaborativos actúan como un casco de materiales compuestos: son flexibles, absorben los impactos y están diseñados para una resiliencia contractual.

El núcleo de un contrato colaborativo es el principio de riesgo compartido y beneficio mutuo. En lugar de penalizar el incumplimiento, se establecen mecanismos para resolver problemas de forma conjunta. Por ejemplo, incluyen cláusulas de revisión de precios basadas en índices de mercado, lo que permite ajustes justos y automáticos cuando los costes de las materias primas se disparan. Esta flexibilidad es fundamental, ya que la colaboración en la supply chain reduce costos transaccionales y riesgos sistémicos.

Un modelo colaborativo define métricas de éxito compartidas (KPIs), como la disponibilidad de producto en el punto de venta final o la reducción del desperdicio en toda la cadena. Esto alinea los incentivos. Si el proveedor ayuda a reducir los niveles de inventario del cliente, puede recibir una parte del ahorro generado (gain-sharing). El caso de éxito de Walmart y Procter & Gamble es un ejemplo clásico: su sistema colaborativo permitió compartir datos de ventas en tiempo real, ajustar dinámicamente los inventarios y reducir drásticamente el «efecto látigo», demostrando una resiliencia superior ante las fluctuaciones de la demanda.

Plan de acción: Elementos para un contrato colaborativo resiliente

  1. Gobernanza integrada: Defina un marco de gobernanza que conecte el contrato con la ejecución operativa y la gestión del proveedor.
  2. Métricas compartidas: Establezca KPIs conjuntos (coste, calidad, entrega) y defina claramente las responsabilidades de cada parte para alcanzarlos.
  3. Procesos automatizados: Automatice el ciclo PO-recepción-factura para minimizar errores manuales y agilizar los pagos, construyendo confianza operativa.
  4. Cláusulas de flexibilidad: Incorpore cláusulas de revisión por índices de mercado y mecanismos de resolución conjunta de problemas para adaptarse a la volatilidad.
  5. Equipos dedicados: Para proyectos críticos, cree «equipos amurallados» con personal dedicado de ambas partes para asegurar el foco y la confidencialidad.

En definitiva, un contrato colaborativo no es solo un documento legal, es la constitución de una alianza estratégica. Es la base de una gobernanza de la relación que permite a las partes navegar juntas por la incertidumbre, en lugar de hundirse por separado.

Cómo compartir previsiones de venta con proveedores sin exponer datos confidenciales

Compartir las previsiones de demanda es el pilar de la sincronización. Sin embargo, para muchos directores de compras, esto equivale a entregar las llaves del reino. El miedo a que un proveedor filtre información estratégica a la competencia, o la use para negociar en su contra, es una barrera real. La solución no es retener la información, sino construir una arquitectura de la confianza que proteja los datos mientras permite la colaboración. Esto va más allá de un simple Acuerdo de Confidencialidad (NDA).

El primer nivel de protección es la granularidad controlada. No es necesario compartir el detalle de las ventas por cliente o los márgenes de beneficio. A menudo, un proveedor solo necesita conocer la previsión de demanda agregada por SKU (Stock Keeping Unit) para una región específica. La clave es proporcionar la mínima información necesaria para que el proveedor pueda planificar su producción y logística de manera eficiente. Esto genera una inteligencia colaborativa sin una exposición excesiva.

El segundo nivel es la tecnología. El uso de portales de proveedores seguros es fundamental. Estas plataformas permiten un intercambio de información encriptado y con trazabilidad. Se pueden definir roles y permisos para que cada usuario del proveedor solo acceda a la información estrictamente necesaria para su función. Esto evita que datos sensibles queden expuestos en correos electrónicos o archivos de Excel desprotegidos.

Este es el aspecto visual de un intercambio de datos seguro: no se trata de hojas de cálculo, sino de flujos de información encriptados y protegidos.

Vista macro de cristales de datos abstractos con reflejos de luz representando el intercambio seguro de información

Finalmente, para innovaciones o productos altamente estratégicos, se puede aplicar una estrategia de «cajas negras». Ningún proveedor individual tiene la visión completa del producto final. Cada uno fabrica un componente específico sin conocer cómo se integra en el todo. Esta compartimentación, combinada con cláusulas contractuales robustas sobre propiedad intelectual y la creación de «equipos amurallados», minimiza el riesgo de filtraciones incluso cuando se trabaja con proveedores compartidos por la competencia.

En resumen, la transparencia con los proveedores no implica una vulnerabilidad total. Se trata de un diseño deliberado de procesos y tecnologías que permiten una colaboración segura, construyendo confianza a través de la protección y el control, no del secretismo.

Modelo tradicional vs VMI: ¿quién debe ser dueño del stock en tus instalaciones?

La pregunta sobre la propiedad del inventario es uno de los debates más estratégicos en la gestión de la cadena de suministro. En el modelo tradicional, el comprador adquiere y es dueño del stock desde el momento de la recepción. Esto le da control total, pero también le transfiere todo el riesgo: obsolescencia, costes de almacenamiento y capital inmovilizado. En el otro extremo se encuentra el Vendor-Managed Inventory (VMI), un modelo colaborativo donde el proveedor es dueño del inventario hasta que el cliente lo consume, aunque este se encuentre físicamente en las instalaciones del cliente.

El VMI representa un cambio radical en la responsabilidad. El proveedor, utilizando los datos de ventas y consumo que el cliente le comparte en tiempo real, es proactivo en la reposición del stock para mantener los niveles óptimos acordados. Esto alinea los intereses de forma poderosa: el proveedor quiere maximizar la rotación para facturar más rápido, y el cliente quiere evitar roturas de stock sin inflar su inventario. El resultado es una reducción del capital circulante para el cliente y una mayor visibilidad de la demanda real para el proveedor, lo que le permite optimizar su propia producción. No es de extrañar que el mercado VMI alcanzará $7.12 mil millones para 2033, mostrando una clara tendencia hacia este modelo.

Sin embargo, el VMI no es una solución universal. Requiere un alto nivel de madurez tecnológica y de confianza. La integración de sistemas (EDI, portales) para el intercambio de datos en tiempo real es indispensable. Además, exige un cambio cultural: el comprador debe ceder parte del control operativo sobre el inventario. Por ello, a menudo se utilizan modelos intermedios como el stock en consigna, donde el proveedor sigue siendo el dueño del material, pero la gestión de la reposición aún recae en el comprador. La elección depende del nivel de colaboración y de la criticidad del producto.

Estudio de caso: El VMI en el sector salud

La Healthcare Distribution Alliance reporta que la implementación de VMI en el sector sanitario puede generar una reducción del 20% en costes de inventario. Hospitales que lo adoptaron lograron mantener niveles óptimos de suministros médicos críticos, como catéteres o implantes, evitando tanto el desabastecimiento en cirugías programadas como el exceso de stock que conduce a la caducidad y el desperdicio de material costoso, mejorando directamente la calidad de la atención al paciente.

La decisión entre un modelo tradicional y el VMI es, en esencia, una decisión sobre el nivel de riesgo compartido que se está dispuesto a asumir. Para productos de bajo valor o poco críticos, el modelo tradicional puede ser suficiente. Para componentes estratégicos con demanda volátil, el VMI puede ser la herramienta más poderosa para lograr una verdadera sincronización.

El riesgo de que un proveedor compartido filtre tus innovaciones a la competencia

La colaboración estrecha con proveedores es clave para la innovación, pero cuando ese mismo proveedor también trabaja para tu principal competidor, el riesgo de filtración de propiedad intelectual se convierte en una preocupación estratégica. Descartar a todos los proveedores compartidos es a menudo inviable, especialmente en industrias con pocos actores especializados. La solución no es el aislamiento, sino una gestión proactiva del riesgo a través de una combinación de barreras contractuales, operativas y relacionales.

La dependencia excesiva de un único proveedor clave puede generar una concentración de riesgo que afecta la resiliencia operativa.

– Orca GRC Blog, Análisis de riesgos en contratos con proveedores

La primera línea de defensa es contractual. Más allá de los NDA genéricos, los contratos deben incluir cláusulas específicas como la creación de «equipos amurallados» (Chinese walls). Esto exige legalmente que el proveedor asigne un equipo de personas dedicado exclusivamente a tu proyecto, con prohibición explícita de comunicarse o ser reasignados a proyectos de competidores directos durante un período de tiempo determinado. Además, las cláusulas de «no captación» (non-solicitation) pueden proteger a tus ingenieros clave de ser contratados por el proveedor para luego trabajar indirectamente para la competencia.

Operativamente, la estrategia de «cajas negras» es fundamental. Se trata de fragmentar el conocimiento de la innovación. Un proveedor puede fabricar la carcasa de un nuevo dispositivo, otro el chip principal y un tercero el software, pero ninguno de ellos tiene la visión completa del producto final. Esta compartimentación es una de las formas más efectivas de proteger una innovación sin renunciar a la especialización de los mejores proveedores del mercado. Es crucial también exigir transparencia sobre la subcontratación, asegurando que las mismas garantías de confidencialidad se apliquen a toda la cadena.

Finalmente, se debe implementar un sistema de clasificación de la información (público, interno, confidencial, secreto). No toda la información tiene el mismo nivel de criticidad. Al clasificar los datos y documentos compartidos, se puede aplicar el nivel de control adecuado a cada uno, centrando los esfuerzos de protección más intensos en las «joyas de la corona». Esta gobernanza de la información es la base para colaborar de forma segura en un ecosistema competitivo.

Al final, la confianza no se basa en la esperanza de que un proveedor sea leal, sino en la construcción de un sistema de barreras y controles que hagan que la filtración de información sea extremadamente difícil y contractualmente peligrosa para él.

Cuándo renegociar las condiciones de colaboración basándose en métricas de desempeño

En una relación de colaboración estratégica, el contrato no es un documento estático que se firma y se archiva durante un año. Es un marco vivo que debe ser revisado y ajustado en función del desempeño real. La renegociación no debe ser vista como un conflicto, sino como una parte natural de la gobernanza de la relación. El momento de hacerlo no debe ser arbitrario, sino activado por disparadores claros y objetivos basados en métricas de desempeño (KPIs) previamente acordadas.

Para ello, es fundamental establecer un cuadro de mando compartido que monitorice indicadores clave como el On-Time In-Full (OTIF), la tasa de defectos (PPM), la reducción de costes o el nivel de servicio. Este cuadro de mando debe tener umbrales claros que definan diferentes estados de salud de la relación: verde (desempeño excelente), amarillo (desempeño aceptable con desviaciones) y rojo (desempeño inaceptable). Cada color debe tener asociada una acción específica, pasando de la revisión operativa a la renegociación estratégica.

En un escenario «verde», donde el proveedor supera consistentemente los objetivos, la renegociación debe ser positiva. Es el momento ideal para discutir acuerdos de «gain-sharing», donde los ahorros o beneficios adicionales generados por la eficiencia del proveedor se reparten entre ambas partes. Esto refuerza la colaboración y motiva la mejora continua. En un escenario «amarillo», la acción es una revisión operativa conjunta para analizar las causas de las desviaciones y establecer planes de mejora, sin necesidad de alterar el contrato.

El momento crítico para una renegociación estratégica llega con el escenario «rojo». Si los KPIs se incumplen de forma recurrente, no basta con planes de acción. Es una señal de que el modelo de colaboración actual puede no ser el adecuado. En esta fase se debe reevaluar todo: desde el modelo de precios hasta las responsabilidades de cada parte, e incluso el alcance del servicio. Esta renegociación no busca culpables, sino rediseñar el sistema para que funcione.

El siguiente cuadro, basado en las mejores prácticas de gestión de relaciones con proveedores, ilustra cómo vincular el desempeño a acciones concretas, tal y como se detalla en análisis de plataformas SRM como SAP Ariba.

Disparadores de renegociación según nivel de desempeño
Nivel de Desempeño Indicador Acción Requerida Frecuencia de Revisión
Verde (>95%) KPIs superados consistentemente Renegociación positiva para gain-sharing Trimestral
Amarillo (85-95%) KPIs cumplidos con variaciones Revisión operativa y ajustes menores Mensual
Rojo (<85%) KPIs incumplidos recurrentemente Renegociación estratégica del modelo Inmediata
Profesionales analizando tendencias de rendimiento en ambiente de oficina moderna con luz natural

La gestión del desempeño basada en datos transforma la relación con el proveedor. Las conversaciones dejan de ser subjetivas y se centran en hechos, permitiendo una toma de decisiones conjunta y una evolución constante de la colaboración.

El error de escoger socios por amistad que destruye la rentabilidad

En el mundo de los negocios, la confianza es fundamental, pero existe una línea muy fina entre una relación profesional sólida y el sesgo de afinidad. Escoger un proveedor porque es un viejo amigo, un contacto de confianza o simplemente porque «nos llevamos bien» es uno de los errores más comunes y costosos en la gestión de compras. Este enfoque, basado en la familiaridad en lugar de en la competencia, introduce una ineficiencia sistémica que erosiona la rentabilidad de forma silenciosa pero constante.

El principal problema del sesgo de afinidad es que anula la meritocracia. Se tiende a ser más indulgente con los errores de un proveedor «amigo», se evitan conversaciones difíciles sobre el rendimiento y se aceptan precios menos competitivos. Puede parecer una diferencia pequeña, pero a gran escala, el impacto es devastador. Según análisis de la colaboración en la cadena de suministro, un proveedor un 5% más caro por una relación personal puede costar millones en beneficios perdidos a lo largo de los años. Este sobrecoste rara vez se justifica con un mejor servicio; a menudo, ocurre lo contrario, ya que la falta de presión competitiva conduce a la complacencia.

La solución es establecer un proceso de selección y evaluación de proveedores riguroso y basado en datos objetivos. Todas las decisiones, desde la selección inicial hasta la evaluación continua del desempeño, deben fundamentarse en métricas claras: calidad, coste, entrega, capacidad de innovación y solidez financiera. La relación personal puede ser un factor de desempate, pero nunca el criterio principal. La gobernanza de la relación debe estar por encima de la relación personal.

El modelo Toyota: Colaboración basada en rendimiento

Toyota es un ejemplo paradigmático de colaboración intensa con sus proveedores, pero esta se basa en el sistema Kaizen de mejora continua, no en lazos personales. Los proveedores participan en sesiones conjuntas de resolución de problemas donde se analizan datos de rendimiento de forma exhaustiva y transparente. El objetivo es optimizar los procesos y mejorar la calidad en toda la cadena. Esto crea relaciones profesionales extremadamente duraderas y de alta confianza, pero forjadas sobre una base de excelencia operativa, no de amistad.

En conclusión, una buena relación personal con un proveedor es un plus, pero nunca debe sustituir a un rendimiento excepcional. Las mejores alianzas estratégicas son aquellas en las que el respeto mutuo se gana a través de la competencia y la excelencia, no de la familiaridad.

Cuándo exigir certificados de seguridad a tus proveedores de software SaaS

En la era de la nube, la integración de proveedores va más allá de los componentes físicos; incluye a los proveedores de software como servicio (SaaS) que gestionan datos críticos de la empresa. Desde el CRM hasta el sistema de gestión de proyectos, dependemos de terceros para operar. Sin embargo, cada nueva plataforma SaaS es una nueva puerta de entrada potencial para los ciberataques. Exigir certificados de seguridad no es una formalidad, es una necesidad estratégica para proteger los activos de información de la compañía y cumplir con las regulaciones.

La clave es aplicar un enfoque basado en el riesgo. No todos los proveedores de SaaS requieren el mismo nivel de escrutinio. La exigencia de certificados debe ser proporcional a la sensibilidad de los datos que la plataforma va a manejar. Un modelo de exigencia escalonado podría ser el siguiente:

  • Riesgo Bajo (ej. SaaS de gestión de tareas internas): Un cuestionario de autoevaluación como el CAIQ (Consensus Assessments Initiative Questionnaire) puede ser suficiente para entender sus prácticas de seguridad básicas.
  • Riesgo Medio (ej. SaaS que procesa datos financieros o de clientes): Se debe exigir una certificación SOC 2 Tipo II. Este informe, auditado por un tercero, no solo describe los controles de seguridad del proveedor, sino que también prueba su eficacia operativa durante un período de tiempo.
  • Riesgo Alto (ej. SaaS con datos de salud o información personal de ciudadanos de la UE): Además del SOC 2, se deben exigir certificaciones específicas de la industria o regulación, como HIPAA para datos de salud o pruebas de cumplimiento con GDPR, incluyendo la residencia de los datos (data residency).

Es crucial no solo pedir el certificado, sino solicitar el informe de auditoría completo. Los certificados son solo la portada; el informe detalla las excepciones, los controles que fallaron y las áreas de mejora. Analizar este documento con el equipo de TI y seguridad es fundamental para comprender el nivel de riesgo real que se está asumiendo. Omitir cláusulas sobre la gestión de riesgos cibernéticos puede exponer a la organización a sanciones y pérdidas significativas.

La seguridad de los datos es una responsabilidad compartida. La debida diligencia en la selección de proveedores de SaaS es una parte no negociable de la gobernanza de riesgos en la cadena de suministro moderna.

En definitiva, al contratar un servicio SaaS, no solo se compra una funcionalidad, sino que se establece una relación de confianza sobre la custodia de los datos. Verificar esa confianza con certificados y auditorías es la única forma responsable de proceder.

Puntos clave a recordar

  • La resiliencia de la cadena de suministro depende de la flexibilidad de los contratos, no de su rigidez.
  • La colaboración real se basa en un sistema de gobernanza con métricas compartidas y riesgos mutuos.
  • La tecnología es un facilitador, pero la arquitectura de la confianza y la protección de datos son la base.

¿Cómo cumplir ventanas de entrega estrictas para evitar penalizaciones en contratos B2B?

En muchos contratos B2B, especialmente en el sector retail o automotriz, las ventanas de entrega no son una sugerencia, son una obligación contractual con penalizaciones económicas severas por incumplimiento. Llegar demasiado pronto puede colapsar los muelles de descarga del cliente; llegar tarde puede detener una línea de producción. Cumplir con estas ventanas de entrega (delivery windows) de forma consistente no es solo un desafío logístico, es una prueba de la sincronización real entre proveedor y cliente.

La estrategia más efectiva es la colaboración proactiva en lugar de la simple reacción. En lugar de que el proveedor simplemente intente cumplir una fecha impuesta, ambas partes deben trabajar juntas para optimizar el flujo. La implementación de un Sistema de Citas de Muelle (Dock-Appointment-Scheduling) es un primer paso fundamental. Estas plataformas permiten al transportista del proveedor reservar un horario específico para la descarga, optimizando el tráfico en las instalaciones del cliente y garantizando los recursos necesarios para una recepción ágil.

Otra táctica colaborativa es el uso de «buffers de tiempo compartidos». En lugar de que cada parte añada su propio colchón de seguridad al tiempo de tránsito, se establece un único buffer gestionado de forma transparente. Si el proveedor anticipa un adelanto, puede comunicarlo para que el cliente ajuste la cita, y viceversa. Esto requiere una comunicación fluida, pero reduce significativamente el tiempo total del ciclo y la variabilidad. Una gestión colaborativa eficaz puede llevar a una reducción del 15-30% en costos de inventario, en parte gracias a una mayor fiabilidad en las entregas.

Cuando ocurren incumplimientos, en lugar de aplicar penalizaciones automáticamente, un enfoque colaborativo implica realizar un Análisis de Causa Raíz (RCA) conjunto. ¿El problema fue el transporte? ¿Un retraso en la producción del proveedor? ¿Una falta de personal en el muelle del cliente? Entender el origen del problema permite implementar soluciones duraderas en lugar de simplemente castigar los síntomas. Las penalizaciones pueden ser escalonadas, perdonando el primer incidente si se demuestra un plan de acción correctivo sólido.

A continuación, se presenta un análisis comparativo de las estrategias para mejorar el cumplimiento, destacando que las soluciones de bajo coste y alta colaboración a menudo ofrecen un retorno de la inversión más rápido, según los principios de gestión de riesgos contractuales.

Estrategias de cumplimiento vs. penalizaciones
Estrategia Costo de Implementación Reducción de Penalizaciones ROI Esperado
Sistema de Citas de Muelle Medio 40-50% 6-12 meses
Buffers de Tiempo Compartidos Bajo 25-35% 3-6 meses
Análisis RCA Conjunto Bajo 30-40% 3-9 meses
Penalizaciones Escalonadas Muy Bajo 20-30% Inmediato

Lograr un cumplimiento excepcional de las ventanas de entrega es el resultado final de una sincronización bien ejecutada. Para ello, es vital aplicar las estrategias de colaboración proactiva que hemos descrito.

Para aplicar estos principios, el siguiente paso es auditar su modelo de colaboración actual y diseñar una hoja de ruta hacia la sincronización estratégica. Transformar su cadena de suministro en un ecosistema colaborativo no es un proyecto con un fin, es una disciplina de mejora continua.

Questions fréquentes sur la Sincronización de Proveedores

¿Cuáles son los KPIs esenciales en un acuerdo VMI?

Los principales indicadores de rendimiento (KPIs) en un acuerdo de Inventario Gestionado por el Proveedor (VMI) incluyen: la tasa de rotación de inventario, el ratio stock/ventas, la tasa de venta directa (sell-through rate), la tasa de pedidos atrasados (backorder rate) y el índice de calidad del proveedor (SQI), que mide la precisión y puntualidad de las entregas.

¿Quién es el propietario del inventario en VMI?

En un modelo VMI puro, el proveedor mantiene la propiedad legal del inventario hasta el momento exacto en que este es consumido o vendido por el cliente. Aunque el producto esté físicamente en el almacén del cliente, contablemente pertenece al proveedor, lo que libera capital circulante para el cliente.

¿Qué nivel de madurez requiere cada modelo?

El modelo tradicional de compra solo requiere capacidades básicas de gestión de pedidos. El stock en consigna necesita un nivel de confianza medio y sistemas de intercambio de datos como el EDI. El VMI completo, por su parte, exige una madurez elevada, con una integración tecnológica avanzada entre los sistemas ERP de ambas partes y una colaboración estratégica profunda basada en la confianza y la transparencia.

Escrito por Clara Inestrosa, Directora de Cadena de Suministro y Sostenibilidad (CSO) con máster en Ingeniería de Materiales. Cuenta con 14 años optimizando la logística global e integrando criterios ESG en el ciclo de vida del producto y la gestión de proveedores.